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Animal Kingdom: es el último parque temático construido. No se trata sólo del último sino del más grande de ellos. Este gran parque se divide en tres zonas: la zona real, la zona imaginaria y la zona de extinción.
La zona real presenta reales animales salvajes rodeados por su hábitat natural. A través de este sector del parque usted hará recorridos del tipo safari y podrá sentirse muy cerca de los animales y de su ambiente. Una de las atracciones es una réplica de un safari por la sabana africana, una emoción verdaderamente estremecedora. Quizá sea superfluo indicarlo, pero el safari consiste en el paseo y en las fotografías que se le puedan sacar a los animales: desde ningún punto de vista está permitido, cazar a los animales, perseguirlos, lastimarlos o acercarse a ellos. El cuidado de los animales está a cargo de Walt Disney World y de nadie más.

La zona imaginaria es un recorrido por paisajes de fantasía y animales aún más increíbles, que, por supuesto, son robóticos. Lo maravilloso de esta zona es que la calidad con la que fue lograda nos hace sentir dentro de un mundo de ensueño con una capacidad para identificar su flora y fauna que más de un escritor envidiaría.
La zona de extinción nos propone un recorrido a través del proceso que llevó a los dinosaurios a su apogeo en La Tierra y a su posterior extinción. Es una zona muy educativa pero a la vez extraordinariamente apasionante. ¿Quién no se sorprendería de encontrarse con un dinosaurio que se dirige hacia uno?
Finalmente, encontramos Discovery Island, un sitio encantador para los pequeños (y también para los adultos). Consiste en un espacio dedicado a que las personas interactúen en graciosos animales salvajes y exóticos tales como los monos tití, los lémures y las grandiosas tortugas galápagos. La posibilidad que brinda animal Kingdom de relacionarse tan intensamente con estos animales sea, quizá, casi única en el mundo.
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